13 octubre 2015

Ciertas cosas deberían estar claras.



para el muchacho que toca el saxofon
en uno de los puentes de la 27 sur.



Cada uno de los movimientos de tus dedos
es el conteo de un tiempo
ajeno a todos.

Minutos y minutos
cuartos de hora,

nada es para siempre aunque se quiera, dicen.

/cuando -todos- es la palabra que uso para encerrar tantos significados 
cuando -todo- es la palabra que uso para parecer llena por dentro.


Si hay kilómetros de distancia
vamos a contarlos.

Tú esperas que algo pase, no importa cuándo,

importa que suceda,

después de transitar la misma vida tantas veces y de masticar la piel de otros en la oscuridad,

/cuando -oscuridad- es un cuarto de mi cuerpo donde me despojo del miedo
cuando -otros- es el puente que uso para sentirme más humana

importa sólo eso, que suceda. 

No puedo hablarte de la última vez que hice esto o de la última vez que hice
aquello

porque todavía estoy viva,

/cuando -estar vivo- es hacer el ejercicio matutino del movimiento.


porque todavía estoy viva y como tú

espero,

que algo pase.


Los orificios de mi nariz se dilatan
se tornan más fríos


a medida que el aire desciende sobre la avenida, tan denso
que cortarlo es posible


y guardar un poco para llevar a casa
y dejar que fluya


y llenar tus pulmones de mucho más, seguro de que es bueno lo que has hecho.


/cuando -humedad- es la prueba de que has estado aquí por más tiempo
del que tus dedos han podido moverse.

No miento cuando digo que nada importa cuando se pierde
la esperanza, puedo verlo en tus ojos

no te conozco ni sé tu nombre tanto como no me conoces ni sabes el mío
y las noticias del mundo ya no te sorprenden tanto como ya 
no me sorprenden a mi


esto no fue lo que pedimos.




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